Enfermedades principales de los gatos

Enfermedades principales de los gatos

Enfermedades principales de los gatos

En el siguiente artículo vamos a tratar algunas de las enfermedades más graves que pueden padecer nuestros amigos de cuatro patas. Todas son muy graves, pero se pueden evitar con los cuidados pertinentes que conoceremos en las siguientes líneas.

Rinotraqueítis felina

Tras unos días de incubación los síntomas de esta enfermedad son un lagrimeo en el animal, estornudos, dificultad para respirar, líquido que fluye por su hocico y una temperatura corporal hasta cerca de los 40 grados.

Si la enfermedad no se trata a tiempo el animal puede morir a causa de complicaciones pulmonares o encefalitis. Esta enfermedad es una de las más comunes y más contagiosa en los gatos. Se propaga a través del contacto con animales callejeros.

El tratamiento de la rinotraqueítis felina debe iniciarse ante la primera señal. Se basa en el uso de antibióticos y productos descongestionantes, gotas para los ojos o la fumigación. Con este último tratamiento la enfermedad desaparece rápidamente. Un comienzo tarde del tratamiento puede restarle mucha eficacia.

A los dos meses de vida a los gatitos se les suele inyectar una vacuna contra esta enfermedad y ésta debe renovarse anualmente.

Tifus felina (Panleucopenia Felina)

Esta enfermedad comienza con una fiebre muy alta seguida de postración, pérdida de apetito y deshidratación severa. El animal permanece acostado inmóvil sobre sus cuatro patas sin fuerzas para levantar la cabeza. La evolución es fatal en pocos días, dependiendo de la resistencia del animal.

El tifus es probablemente una de las enfermedades más graves para un gato. Una vez más se difunde por el contacto con otros gatos callejeros o en lugares donde se reúnen muchos gatos de este tipo.

La precocidad del tratamiento determinará su éxito. Sus tratamientos van desde antibióticos utilizados hasta sueros de rehidratación e infusiones intravenosas para fortalecer el cuerpo.

Su vacunación se da a los dos meses de edad y debemos renovar la vacuna anualmente.

Rabia felina

El período de incubación de la enfermedad puede variar de 3 semanas a 8 meses. La rabia felina se manifiesta de una manera espectacular, ya sea por postración y parálisis o por crisis terribles de excitación.

Esta afección se creía extinta pero reapareció a través del contagio por los zorros. La contaminación se produce por el contacto con un animal rabioso o que esté incubando la enfermedad. La muerte suele ser inevitable.

Los gatitos de tres meses reciben la vacuna por parte del veterinario. Ésta debe ser renovada cada año.

Leucemia felina

Tras una incubación sin síntomas, aparece anemia, palidez en las mucosas, fatiga y falta de aire. La contaminación se produce por lamer, compartir la cama o por la ingesta de orina. No hay un tratamiento que realmente esté funcionando contra este retrovirus. El resultado suele ser mortal.

El veterinario administra vacunas eficaces contra esta enfermedad en combinación con otras vacunas.

Peritonitis infecciosa felina (PIF)

Los síntomas de la PIF son fiebre alta, adelgazamiento y postración. El período de incubación puede variar desde unos pocos días a varios años. La enfermedad puede evolucionar ya sea en una forma llamada húmeda (líquido en el tórax o el abdomen) o en una forma seca (daños en los órganos).

La transmisión del virus se produce por vía fecal-oral: el gato se contamina por el contacto con secreciones o excrementos de congéneres afectados. No existe una cura específica, sólo cuidados paliativos. Por tanto es esencial que vacunemos a nuestras mascotas.

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